miércoles, 23 de abril de 2008

El pacto sexual

–¿Cuál es tu obsesión con eso?- dice ella, echándose atrás en la silla.
Él busca retenerla. Intenta agarrar sus manos pero la mujer se las quita. Entonces las palmas de él recorren la mesa, tal vez para no evidenciar el rechazo que sufrieron. Se detienen en el tarrito con sobres de azúcar. Agarra uno y lo estruja. –¿Y cuál es tu obsesión con lo otro?- increpa.
La mujer sonríe. Lleva una mano a su pecho. –¿Mi obsesión?
El hombre asiente. –Ajá, ajá.- murmura, para darle cuerda al reclamo que espera en su garganta. El sobrecito de azúcar pide como puede auxilio a sus compañeros en el tarrito, que lo miran con una aterrada inmovilidad. El hombre respira profundo. Intenta, tal vez, calmarse. –Porque vos también venís una y otra y otra vez con lo mismo.
El rostro de la mujer se remonta a las geografías demoníacas y asesinas de Johnny Deep en el final de Sweeney Todd. –Pero yo no propuse ese pacto sexual.- dice apenas.
El hombre deja el sobrecito de azúcar a un costado. Sus compañeros del tarrito, cuando creen que la pareja no los está mirando, van a socorrerlo. –¡Una ambulancia!- grita uno.
–¡Una ambulancia!- corea otro.
El sobrecito se percata de la escolta de granitos de azúcar que está dejando atrás. Sabe que no llegarán a tiempo para una transfusión. Sabe que nunca realizará su sueño de endulzar el café de una chica parecida a Amelie. Sabe que no le queda otra más que rendirse ante la noche.
–¿Querés saber algo?- increpa el hombre- Si propuse ese pacto sexual, como vos decís, es porque quiero hacerte feliz.
La mujer asiente. –Hacerme feliz con un pacto sexual así, con un intercambio.- dice. Sus dedos se mueven arrítmicamente. Contiene el impulso de estrangularlo. Los sobrecitos de azúcar, que ahora se echaron sobre la mesa cuando el hombre bajó la mirada, contemplan a esos dedos con un inmóvil terror. La mujer contiene el impulso acariciando su propio cuello. –Una entrega me hace feliz. No una entrega por intercambio. No que lo hagas sólo para poder satisfacer esa obsesión que tenés.
El hombre resopla. –¡Vos también tenés una obsesión, por favor!- se indigna- Que el dedo en la cola, que el dedo en la cola. Y no me gusta que me metas el dedo en la cola.
–Es por un prejuicio machista, que si te relajás—
–No es no.- interrumpe él- No me gusta.
Ella agarra finalmente un sobrecito. Lo recorre con su pulgar de un costado al otro, moviendo el azúcar que tiene adentro. El sobrecito, entre estrujón y estrujón, pide que le digan a Laurita que la ama. La mujer lo pone en la mitad de la palma de su mano y la cierra con toda sus fuerzas. Tal vez imagina que el sobrecito es el testículo de su pareja. –Y vos te pensás que me gusta.- dice, irónica, arrojando el inerte sobrecito a un costado- Pensás que disfruto tragándotela.
Él sonríe. –Es un prejuicio feminista, si te relajás—
–Es un asco.- se adelanta ella, ni un poco divertida por el retruque.
El hombre se encoje de hombros. –Por eso te decía del pacto. Vos hacés eso, yo me dejo lo otro.
La mujer niega con la cabeza. –No me gusta así, preacordado. No me gusta ni un poco.
Las uñas del hombre arañan a la mesa, marcando un ritmo alocado. El terror vuelve a desplegarse entre los sobrecitos. –¡Por favor!- grita uno.
–¡Por favor, escúchense el uno al otro! Reconozcan sus deseos, y sus límites. Y estén dipuestos a dar un pasito más por su pareja. Entréguense a ella. Pero sólo si así lo sienten. Experimenten. No se castren de experiencias. Y den el pasito juntos ya que nada debería ser forzado. ¡Escúchense! ¡Amense! ¡Basta de asesinarnos!- clama otro, de por cierto más elocuente.
Pero el hombre lo agarra y lo destroza sobre la mesa. Sus granitos de azúcar se desparraman por todas partes. La mujer y el hombre se miran en silencio. Sienten que un océano los separa en esa mesita. La dulzura yace asesinada ante ellos.

36 comentarios:

Donato dijo...

¡Uju...! ¡Actualicé en tiempo y forma!
¡Uju...! ¡Van 20.000 visitas en el blog!

Vespertine dijo...

Me imagino que te deben dejar siempre las mesitas llenas de azucar aquí y allá.
Creo que el tema de los pactos sexuales es medio extraño. Cuando uno no quiere hacer algo lo peor es forzarlo con una negociación. Si no te gusta, no te gusta y listo. Hay miles de pervertidos ahí afuera que van a querer.
Por supuesto, este consejo es para el protagonista ficticio de la historia.
Grande Donato, me imaginaba las vocecitas de los sobrecitos, tipo las del Worms. Un beso.

L@U dijo...

Creo que una cosa es ceder en algunas practicas porque le gustan a nuestra pareja, pero otra muy diferente es conceder cosas que definitivamente no nos gustan o nos hacen sentir mal para que disfrute el otro... Son importantísimos los deseos, pero también los limites, creo que hay que bancarselos o buscarse otra persona que tenga los mismos gusto que uno, sino es una cagada.

Felicitaciones por las 20.000 visitas!!!!

Benjuí dijo...

¡Enhorabuena, Donato!
Me encanta que no te hagas el indiferente: todos escribimos para ser leídos.

...La historia de hoy...Creo que esos dos no tienen futuro, no se entienden, no saben que en el amor hay que negociar y pactar, pero no en el sexo, donde el único pacto posible es desinhibirse y estimular al otro a vencer su inhibición; buscar el placer propio y complacerse en el de la pareja, indagar en uno mismo y en el que está a tu lado.
Y poco a poco.

Félix dijo...

Esos sobrecitos son las pobres víctimas de la estupidez de una pareja.

ganesha dijo...

donato, este es uno de tus mejores posts, sin dudas!

creo que cuando existe la debida excitación en una relación se puede llegar a hacer cualquier cosa, sin pudores y sin ascos.
el sexo no se negocia, se disfruta.

pobres sobrecitos, me dieron ternurita.

besos.

Ely dijo...

contra lo que han comentado yo si creo en las negociaciones. por una vez, igual y despues de todo no te desagradaba tanto. saludos.

Max dijo...

..."La mujer y el hombre se miran en silencio. Sienten que un océano los separa en esa mesita. La dulzura yace asesinada ante ellos."

Sencillamente excelente el final

Felicitaciones, cada día se disfruta mas la lectura de tu blog

Silvina dijo...

Ahhh! Me morí, tanta dulzura tirada sin usar!

Yo sí que escucho a los sobrecitos, tienen toda la razón.

Leo_SCI dijo...

Que buen final Donato! Muy buena la intromisión de los sobrecitos.
Y concuerdo con todo ese último párrafo.
Saludossss

Horario Medellín dijo...

"El sobrecito se percata de la escolta de granitos de azúcar que está dejando atrás. Sabe que no llegarán a tiempo para una transfusión. Sabe que nunca realizará su sueño de endulzar el café de una chica parecida a Amelie."

solo puedo decir guau...

habría que crearles un sindicato a los sobrecitos, pobres víctimas!

Saludos...

Ludwig dijo...

La historia me ha gustado.
Y el comentario de Vespertine.
Casi añadiría que el suelo del bar debe crujir también.
Un saludo.

Luis

Anónimo dijo...

hermosa fusion de la fantasia y la realidad!... no se quienes eran los protagonistas de la historia, si la pareja o los sobrecitos de azucar!
Congrats!

Lorelay dijo...

Tanta dulcura separada... sabrán que juntos no tienen futuro.

Linda historia, un beso

Anónimo dijo...

Me encantó la analogía de la dulzura... :)

Cecilia Fernandez dijo...

congratulations por las 20.000... Coincido con anónimo y los demás... muy buena la analogía de la dulzura!

El gaucho dijo...

felciitaciones por las 20000 visitas y vamos por muchas mas

Leelee Melody dijo...

pobres sobrecitos :(

Wonder woman dijo...

Pacto? Eso se usa en la diplomacia, en la política, en la economía... nunca en el amor.
Que feo. Le veo poca vida a esa relación.
Saludos...

Salve! dijo...

Los sobrecitos, los verdaderos protagonistas de esta historia agridulce. Muy acertado, Donato.

Graciela dijo...

cuánta satisfacción debés sentir cuando escribís una historia y te dicen esta es la mejor, pero en la siguiente historia te dicen: esta es la mejor hasta ahora, pero nos sorprendés y se van superando unas a otras...
gran creatividad.... ojalá que este blog te haya dado los frutos que esperabas.
besos

Donato dijo...

Muchas gracias a todos. En serio.

Lalo Banegra dijo...

Cuando pase y le deje un sobrecito de azúcar en su mostrador, por favor no diga nada... tampoco me mire. Sabrá que soy yo
Un abrazo.

Mar dijo...

"La dulzura yace asesinada ante ellos"

Me encantó. Te leo siempre pero nunca comento. Saludos.

Raul Ezequiel dijo...

Sublime, como nos tenes acostumbrados...

Felicitaciones por las visitas...

Un abrazo...

Tatán dijo...

Pibe alta grositud la tuya, sos lo mas!
Me imagine los sobrecitos como toallin :D

nennella dijo...

Pacto sexual! Mmmm así no van a llegar a ningún lado... El sexo se siente y se improvisa! no se preavisa!

guadis! dijo...

No imagino cómo habran pernoctado después de ese diálogo...

MaRiPoSa dijo...

Creo que el toque a lo que escribiste tomandolo como comedia dramatica es los sobrecitos de azucar.

Que loco estar ahi escuchando todo no?

Buen posteo!

MaRiPoSa dijo...

Ahhh y que bueno que conozcas el significado de la palabra Pernocte ya que yo estudio turismo y muy pocas personas conocen el significado de la palabra.

portenita dijo...

Yo creo que, si vos fueras uno de los sobrecitos de azúicar, sería el que sueña con endulzar el café de una chica parecida a Amélie.

Felicitaciones por las visitas!

Leslie dijo...

Con sus propias manos, por SU desicion, en esa conversacion acabo con lo que quedaba de dulzura en su relacion....
ni te imaginas cuanto me gusta leerte!!!
un saludo...

Gaviota dijo...

Vaya, a esa dulzura se le asesina tan facilmente...
Saludos saturnianos!
Que tengas un bello fin de semana!
=)

Mariano Cirigliano dijo...

un blog realmente muy bueno, te espero por el mio cuando quieras, saludos!.

Onirica dijo...

muy buen final.... muy buena analogia... el asecinato de los sobres de azucar y la falta de dulzura en la pareja que ya mete las negociaciones en algo que tiene uqe ser simplemente un acto de dulzura.

Medias Negras dijo...

WOW!! que buen texto!! Lo de los sobres y "La dulzura yace asesinada ante ellos" fue excelente!!
Hace mucho que no pasaba, fue un placer como siempre.
Saludos
M.N.