martes, 6 de abril de 2010

Hasta las cuatro de la mañana

Una peste se despereza allá afuera.

Engulle vidas.

Bebe sentidos.

Se quita, tosca, con un escarbadientes al trozo de una mañana que se aferraba a sus encías. Y entonces pasa su lengua, con la morosidad propia de la digestión, por toda su boca hasta chasquearla contra el paladar.

Pero no prende un cigarrillo.

Ni se prepara un café.

Ni siquiera se echa hacia atrás en la silla, satisfecha.

No.

Sus labios pronto se retuercen como lo hace una pareja que no puede quedarse dormida, juntándose, separándose, arqueándose sobre la cama. Con fastidio. Con ansiedad. Hartos del sueño que no llega. Como si fuese su obligación hacerlo.

Es entonces cuando sus ojos circunscriben cuál será su próximo bocado.

Siempre hay un próximo bocado.

Una peste se despereza allá afuera.

No hay murallas.

Ni fronteras.

Esa peste, es el tedio.

Ese mismo tedio que tiempo atrás, poco menos de dos años, me hizo abandonar este diario. Ese mismo tedio del cual se quería aprovechar el Diablo, instándome que les deslice su tarjeta a todos los que frecuentan el barcito de esta YPF. A todos aquellos que bostezan, que miran aburridos a la pareja de al lado, que fastidiados alternan turno entre vampiro y cuello para mantenerse vivos hasta las cuatro de la mañana y entonces ir a pernoctar al telo de la vuelta.

El tedio de postergar el deseo hasta el momento correcto, sean las cuatro de la mañana, el fin de semana, el instante inmediato luego de salir del trabajo o el término de clases.

De ello se alimenta la peste.

Estamos demasiados confiados en la segura y previsible redondez del reloj.

No hay momento más correcto que el ahora.

No hay otro momento, de hecho.

Y la peste lo sabe.

Y da otro mordisco.

No he vuelto a salvar al mundo. No sostengo en mis manos una cura.

No.


Tan sólo me paseo entre las conversaciones de los moribundos. Y de aquellos que no están infectados. Pues hay algunos, sí. Algunos que caminan entre los enfermos. Lo hacen sin máscaras ni barbijos ni guantes ni música para pasar el rato ni pastilla para tener un estallido de azúcar y sabor ni juego en el celular para amputar la distancia entre una estación del subte y la otra ni compras innecesarias ni zarandear las hojas de un diario sin detenerse nunca ni mandar un mensaje de texto sólo para tener algo que hacer ni mirar por la ventana, tanto, que ya no ven más allá del cristal.

No.

Pues ellos ya están siendo devorados por el tedio.

Me refiero a los que andan sin escudos. Entregados. Los que juegan.

Si he vuelto es por ellos, y sus historias.

Aunque, anticipo, también frecuentaré las historias de los moribundos. No sería el melancólico que soy si no lo hiciera.

He vuelto, con una canción bajo mi brazo.

Disfrutá (Es más tarde de lo que pensás).


14 comentarios:

Donato dijo...

Se siente bien volver.

Sam dijo...

Bienvenido de nuevo entonces.

Eclipse dijo...

wow! me encanta que vuelvas!
soy una de esas odiosas personas que leen y nunca comentan...
pero bueno, perderse en el íntimo mar de comentarios me aturde. elijo el silencio.
hoy lo rompo para manifestar que me agrada la vuelta, seguir leyendo, seguir metiéndome de voyeur ficticia en tus historias.

Donato dijo...

Gracias, Sam y Eclipse. Por completo ignorante cómo, luego de casi dos años de ausencia, se enteraron del regreso casi inmediatamente. Supongo que hay una explicación tecnológica. Pero decido aceptar una poética: tan sólo me vieron de nuevo en el camino.

Color dijo...

Yo sabía que en algún momento ibas a regresar, y qué bueno que estés de vuelta.

Bienvenido una vez más Donato, saludos.

MaRiPoSa dijo...

VOLVISTEEE!!! Y en dos años seguis en mis favoritos xq sabia que ibas a volver Donato!!!
Espero impaciente le proximo posteooo!!!
Saludos!!

ElChapa dijo...

Vamos todavía!! Que bueno que hayas regresado! Yo soy uno de tus ocho seguidores, que pronto (con todo esto tecnológico que, sí, lamentablemente es más tecnológico que poético, jejje) serán muchos más.

Saludos Sospechosos!

Anónimo dijo...

Hola Donato!!
tanto tiempo...volviste!!!!
bienvenido de nuevo otra vez
cata

Anónimo dijo...

Impresionante. Hace dos años que entro cada tanto y me retiraba melancólico por no encontrar nada y hoy...

Hace casi un mes que escribiste, pero acabo de darme cuenta, no tengo nada tecnológico, solo entrar cada tanto.

Felicidades.

Chapa

camasquince dijo...

Yo también entraba de vez en cuando(ya cerré y abrí varios blogs , cambiè nicks, enloquecí un poco) y hoy lo encontré: Lo esperamos.Es una buena noticia encontrarlo

Meli dijo...

Yo soy una seguidora casi de la primera hora, tambien entraba cada tanto para ver que onda... me entere unos meses más tarde, bueno :P
que alegría, che, que bueno leerte
Prosperidad en esta nueva etapa!
Saludos,

Meli.

ro dijo...

Qué alegrón esto. Lo acabo de descubrir... Vine a ver, por las dudas, por si...y esta vez estabas. Qué bueno. Se extrañaba

Cris dijo...

Que buen tema! me encanta!

Mariana dijo...

Que bueno volverte a leer!!! Debo confesar que era fan de Donato y sus relatos.
Beso!